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Familia elegida: cómo las comunidades queer se convierten en familia unas de otras

Familia elegida: cómo las comunidades queer se convierten en familia unas de otras
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Cuando la familia de origen no está o se mantiene distante, la familia elegida suele ocupar su lugar. Un recorrido por su historia, de las casas de ballroom a las redes de cuidado en la crisis del sida, y por los documentos que la protegen legalmente en España.

Para muchas personas queer, la familia en la que nacieron no es la que aparece cuando las cosas se complican. Algunas familias de origen reaccionan al momento de salir del armario con rechazo; otras mantienen la distancia aunque no haya hostilidad abierta. Ese vacío lo llena desde hace décadas un concepto con historia propia dentro de la comunidad queer: la familia elegida. Se trata de amistades cercanas, exparejas o personas del entorno comunitario que asumen funciones familiares en el día a día, desde organizar las fiestas hasta cuidar en caso de enfermedad, sin que exista un vínculo de sangre o matrimonio de por medio.

De dónde viene el concepto

Quien acuñó el término «chosen family» fue la antropóloga estadounidense Kath Weston en 1991, en su libro Families We Choose: Lesbians, Gays, Kinship. Ahí describió cómo personas lesbianas y gais construían estructuras familiares duraderas al margen del parentesco biológico, una práctica que ya existía antes de que ella le pusiera nombre. Durante la crisis del sida de los años ochenta y principios de los noventa, esa práctica se volvió cuestión de supervivencia: como muchas familias biológicas abandonaban a quienes enfermaban, las redes de amistades asumieron los cuidados, el acompañamiento en el final de la vida y la organización de los funerales, tareas que en teoría correspondían a los parientes más cercanos.

La historia del ballroom se remonta todavía más atrás. A principios de los años setenta, la drag queen negra y trans Crystal LaBeija fundó en Harlem la House of LaBeija, después de distanciarse de una escena drag dominada por concursantes blancas que, a su juicio, la juzgaban de forma injusta. Las «casas» que surgieron a partir de ahí se organizaron explícitamente como estructuras familiares, con una «madre» o un «padre» al frente que acogía, orientaba y protegía a miembros más jóvenes, muchos de ellos rechazados por su propia familia. Esa estructura sigue existiendo hoy y dio origen al vogue como forma artística propia.

Lo que la familia elegida significa en el día a día, y lo que no cambia legalmente

En la práctica, la familia elegida suele verse en gestos poco espectaculares: fiestas compartidas, ayuda con una mudanza, una red que responde cuando la familia de origen no está o no puede. Legalmente, esa cercanía cambia poco por sí sola. A diferencia de un cónyuge o una pareja de hecho registrada, una amistad cercana o un miembro de la familia elegida es, por defecto, una persona ajena ante hospitales, juzgados y administraciones, sin importar cuánto tiempo lleve o lo profunda que sea la relación real.

Esa distancia se vuelve concreta en una emergencia médica. Sin documentos de por medio, no está claro si una amistad de toda la vida será reconocida como la persona de contacto principal junto a la cama del hospital, o si las decisiones médicas recaerán en un familiar con el que apenas hay trato desde hace años, pero que ocupa un lugar más alto sobre el papel.

Los documentos que cierran esa brecha

En España, el instrumento central se llama documento de instrucciones previas, también conocido como voluntades anticipadas. En él se puede indicar de forma libre y consciente qué tratamientos médicos se desean o se rechazan si en algún momento no se puede expresar la voluntad personalmente, y designar a una persona como representante e interlocutora válida ante el equipo médico. El documento puede formalizarse ante notario, que emite un poder suficiente para su gestión, y después inscribirse en el Registro de Instrucciones Previas correspondiente, lo que permite que el personal sanitario acceda a él con rapidez cuando hace falta.

Ese registro es precisamente lo que marca la diferencia frente a confiar solo en la palabra dada. Un documento firmado pero guardado en un cajón no ayuda en la sala de urgencias si nadie sabe que existe; inscrito en el registro autonómico correspondiente, en cambio, queda accesible para el personal médico en el momento en que se necesita.

Para parejas y familias elegidas que no están casadas ni registradas como pareja de hecho, nombrar explícitamente a la persona de confianza en este documento es lo que sustituye el reconocimiento automático que sí tienen los cónyuges. Sin esa designación expresa, la decisión sobre quién acompaña o decide puede quedar en manos del criterio de cada hospital o, en último término, de familiares con un vínculo legal más fuerte pero una relación real mucho más distante.

Por qué merece la pena el trámite

Ningún documento sustituye a la familia elegida. Lo que hace es traducirla a un lenguaje que hospitales y juzgados ya saben procesar. El trámite es asequible: los formularios de instrucciones previas suelen estar disponibles de forma gratuita a través de las consejerías de salud autonómicas, y la inscripción registral tiene un coste simbólico o nulo según la comunidad autónoma. Resolver esto antes de una emergencia evita tener que pelear por el reconocimiento en pleno momento de crisis, y evita que las personas que de verdad son familia tengan que hacerlo también.

Preguntas frecuentes

Describe a amistades cercanas, exparejas o personas del entorno comunitario que asumen funciones familiares en el día a día sin un vínculo de sangre o matrimonio. La antropóloga Kath Weston acuñó el término «chosen family» en su libro de 1991 Families We Choose.
De dos raíces principales: las casas de ballroom que Crystal LaBeija empezó a fundar en Harlem a principios de los años setenta, y las redes de cuidado que surgieron durante la crisis del sida de los ochenta, cuando muchas familias biológicas abandonaban a quienes enfermaban.
No. A diferencia de un cónyuge o una pareja de hecho registrada, una amistad cercana es, por defecto, una persona ajena ante hospitales y administraciones, sin importar la duración o profundidad real de la relación.
El documento de instrucciones previas (voluntades anticipadas), que permite designar a una persona representante ante el equipo médico e indicar qué tratamientos se desean o se rechazan.
Porque un documento firmado pero no registrado puede no estar disponible cuando hace falta. Inscrito en el Registro de Instrucciones Previas autonómico correspondiente, el personal sanitario puede acceder a él con rapidez.
Los formularios suelen estar disponibles de forma gratuita a través de las consejerías de salud autonómicas, y la inscripción registral tiene un coste simbólico o nulo según la comunidad autónoma.
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