El drag brunch se ha convertido en un clásico del ocio queer de fin de semana. Repasamos de dónde viene el formato, cómo funcionan realmente las propinas y por qué lo que ves en Berlín no está garantizado en cualquier destino.
Una performer recorre las mesas cantando en playback un éxito pop mientras el público agita billetes entre bocado y bocado de tortilla. El drag brunch se ha convertido en una cita fija del ocio queer diurno en ciudades de medio mundo. Ir por primera vez resulta mucho más fácil con unas cuantas reglas claras.
De dónde viene el formato
La palabra «drag» probablemente viene de expresiones como «putting on their drags», en referencia a los trajes con enaguas cuyos bajos «arrastraban» (drag, en inglés) por el suelo durante la actuación. Como formato gastronómico, el drag brunch nació probablemente en Estados Unidos en los años cincuenta, cuando algunos restaurantes combinaron una comida de mediodía bastante convencional con espectáculo en directo para atraer a un público más amplio. La versión actual, con varias artistas recorriendo mesa por mesa durante todo el evento, viene directamente de esa idea original.
Qué esperar
A diferencia de un show nocturno de club, el drag brunch se celebra de día, normalmente en fin de semana entre media mañana y media tarde, y resulta notablemente más cercano: las artistas se sientan o se colocan justo al lado de tu mesa en lugar de quedarse en un escenario lejano. En Berlín, un drag brunch típico dura entre dos y tres horas y cuesta entre 35 y 60 euros por persona en formato de precio cerrado, con comida, bebida y espectáculo incluidos. El mismo esquema general (precio fijo, mesas asignadas, un cartel de artistas que va rotando) se repite en la mayoría de ciudades donde el drag brunch se ha vuelto habitual.
Antes de reservar conviene revisar la web o las redes de la sala: algunas ediciones giran en torno a una temática que merece la pena vestir, otras son de asistencia libre.
Las propinas, la etiqueta real
Las artistas de drag suelen cobrar un caché fijo, pero una parte importante de sus ingresos viene de las propinas, más aún en el brunch que en un show nocturno, porque la interacción directa con el público forma parte del formato. Algunos puntos prácticos:
Llevar billetes pequeños, cambiando los grandes en la barra si hace falta. Como referencia, uno o dos euros por artista y por interacción es habitual, y más si un número te deja sin palabras. El billete se entrega suelto, con la mano extendida, nunca metido a presión en ningún sitio ni sustituido por monedas, algo que la mayoría de artistas considera de mal gusto.
El resto de la etiqueta
El consentimiento también rige sobre el escenario: actuar por propinas no es una invitación a que nadie te toque. Ser buen público significa hacer ruido: reír, aplaudir, cantar cuando se pide, porque las artistas se alimentan de la energía de la sala y una mesa callada se nota enseguida. Y como la mayoría de drag brunches se celebran en locales pequeños e independientes, pedir comida y bebida es lo que realmente mantiene el formato en pie para quienes lo organizan.
Por qué esto no es igual en todas partes
En buena parte de Europa, el drag brunch es una actividad de ocio sin más, reservable como cualquier otra experiencia gastronómica. Eso no ocurre en todas partes. En Estados Unidos, dos estados, Tennessee y Montana, tienen leyes que restringen las actuaciones de drag. La Adult Entertainment Act de Tennessee clasifica a «imitadores masculinos o femeninos» como entretenimiento para adultos bajo ciertas condiciones y prohíbe esas actuaciones en propiedad pública o donde puedan verlas menores; un tribunal de apelación dejó entrar en vigor la ley en 2024. La ley equivalente de Montana, en cambio, fue bloqueada por un tribunal federal, y un tribunal de apelación confirmó ese bloqueo en marzo de 2026. Otros estados, entre ellos Texas, Florida, Arkansas y Dakota del Norte, tienen leyes más amplias sobre entretenimiento para adultos que en algunos casos pueden aplicarse a actuaciones de drag, sin prohibir el formato en general.
Para quien viaja, la conclusión práctica es sencilla: conocer el drag brunch en una ciudad no garantiza la misma experiencia, ni siquiera el acceso legal a ella, en cualquier destino.
Preguntas frecuentes
Última revisión: 7. agosto 2026