Ninguna guía comprobada registra bares, cafés o saunas con público abiertamente queer en Friedrichshafen — a diferencia de lo que sugerían versiones anteriores de este texto, no existe una 'infraestructura queer establecida' con varios locales — la ciudad es sencillamente demasiado pequeña para eso, aunque tiene bares y cafés generales de sobra.
Lo que sí tiene la ciudad, en cambio, es visibilidad de otro tipo, más política: Friedrichshafen está gobernada por Simon Blümcke, un alcalde abiertamente gay, algo poco habitual en una región del lago de Constanza bastante conservadora, y que ha llamado la atención mucho más allá de ella.
Una vez al año, la comunidad se muestra unida: el Orgullo de Friedrichshafen empieza en la Franziskusplatz, junto a la estación, y recorre el centro en una marcha. El grupo organizador comparte fechas y puntos de encuentro actualizados en Instagram, junto con fotos de ediciones anteriores. Su elección se considera en la región una señal notable de tolerancia, aunque no se haya traducido en una escena de bares propia.
Para bares, clubes o una sauna, conviene ir a ciudades más grandes de la región del lago o hasta Ulm, ambas accesibles en coche — Friedrichshafen no ofrece un local ni un club propio para eso.